JALADA ENTRE DOS MUNDOS

Sobre Apertura del primer cuarto:la naturaleza de las cosas, de María García.

Por Sabrina Barrego

Mi destino no está escrito en las líneas de la mano,

está en el Universo.

Lo rigen el tiempo y el espacio:

la gigantesca espiral de la Historia:

ese milagro.

Glauce Baldovin

Raúl Zurita, en el documental Veras no ver (2018), dice algo acerca de los matices del desierto: como si, de alguna manera, las tonalidades de nuestras pieles imitasen las de la arena y la piedra. No somos de los colores de la selva amazónica, dice. Como si habitase el alma humana en todas las partes de la tierra seca. En todas las cosas.

Mucho se habla sobre el desierto en este territorio. ¿Y si fuese, tal vez, que el desierto nos habla, que las piedras nos chillan? Si somos una parte viva del paisaje, viviéndolo.  

aproximarse a la naturaleza para, a fuerza de lo habitual huirla; después, entre esa huida y este aproximamiento, fijarse, centralizarse, como en un punto de intersección…, dice la cita de Saint Pol Roux que abre Apertura del primer cuarto:la naturaleza de las cosas (ANTI ediciones, 2014), de María García (Mendoza, 1974). Una invitación a descolocar(se), a dejarse habitar y (des)habitar. A no luchar contra el movimiento. Un viaje poético hacia las entrañas de la geografía sagrada de lo más austral del Tahuantinsuyu; el imperio del sol, se dice. Un relato de las enseñanzas en la vía extática junto a las plantas maestras: coca, wachuma, willka y tabaco, se dice. Una historia de amor transpersonal y, finalmente, de terror, se dice.

Un libro de profecías.

*

En agosto de 1993,  Raúl Zurita manda cavar en el desierto de Atacama su micropoema «Ni pena ni miedo»; según él mismo, la imagen más profunda y exacta de lo que es el alma contemporánea: su aparente nada, pero para la cual basta un cambio de luz al ponerse al sol para que se transforme absolutamente en otra cosa. El autor graba el dolor del pueblo chileno y de la humanidad en el desierto, tal y como él mismo imprimió su propio sufrimiento en la mejilla cuando se la quemó con un hierro ardiente en 1975. Así, con este acto poético estableció un vínculo estrecho entre el cuerpo y el espacio rompiendo las barreras del poema escrito en un papel.

María García, por su parte, nos habla de lo ritual y su enseñanza tradicional, de maestrx a discípulx, oral y presencial, que vendría a asegurar, por medio del cuerpo inteligente, la realización precisa de actos necesarios para la supervivencia de la comunidad en un lenguaje simbólico permitiendo la permanencia dentro de un rango de flexibilidad común a toda sustancia viva. Entonces, con diferencias abismales de cosmovisiones, pero místicos ambos, llegan a un punto muy similar por vías  disímiles. Así como Zurita escribe en la inmensidad de la arena y de la roca un poema breve, esperando que el tiempo y los elementos hagan su trabajo corrosivo, operándose de los sentidos de la verticalidad y la horizontalidad porque lo que está en el suelo solo puede ser visto desde las nubes y lo que fue escrito por una mano será tallado por el eco de un territorio y los pueblos que lo habitan, García repite los ritos con las plantas maestras, descomponiéndo(se) y recomponiéndo(se), una y otra vez, para hablar con la inteligencia del cuerpo (porque el ritual es la sustancia viva transmitida de mano en mano por las generaciones, viviendo).

*

Este es mi un libro que me causa el mayor respeto, ya que al releerlo, pareciera reecribirse frente a mis propios ojos, como si estuviera en sí mismo vivo, como si fuera un centro de actividad que se autoorganizara y De rerum natura se estuviera reescribiendo. Es porque las experiencias vividas que condujeron a la escritura de este libro no se refieren a una serie de hechos cronológicos dentro de un rango geográfico definido, sino que me condujeron hacia la posibilidad de profundizar en una serie de rupturas de niveles que me llevaron a devenir otra, a veces sin la necesidad de moverme un milímetro. Y la escritura en sí misma no fue un concomitante utilitario, sino que excede los hechos, desbordándolos, como dice uno de los poemas del libro:

la vida es más de lo que aparece vivo:

la hipernovela de la materia, yo diría.

[María García.]

En Conocimiento por los abismos (1961), Henri Michaux habla de la compleja y continua redistribución de la sensibilidad que opera en lxs sujetos en relación con la ingesta de algunas sustancias. Habla sobre todo de la mescalina; neta, brusca, brutal, predestinada a desenmascarar lo que, en otras, permanece envuelto; hecha para violar el cerebro, para “entregar” sus secretos y el secreto de los estados raros. Para desmitificar. Y presenta luego una acumulación de rasgos a propósito de la intoxicación con esta: la violencia de la luz, el blanco, el centelleo, la muchedumbre en la consciencia: multiplicidad de formas, puntos e imágenes, la coexistencia de tiempos y espacios. La atención y las captaciones rápidas y claras, y las facultades paranormales, revelando incluso a veces el don de la videncia y la adivinación.

García remite a la Wachuma (entre otras plantas) también conocida como San Pedro o como el cactus de la carne caliente (dicen que por la impresión que para un principiante causa poner la palma de la mano sobre su cuerpo cortado al medio: la pulpa está caliente y palpita, como el cuerpo de un animal) cuyo principio activo es la mescalina.

Por su parte, en el poemario se abigarran finas capas de imágenes sensoriales ondulantes, oscilantes, vibratorias; flores amarillas saliendo de la panza, la jarilla dorada, el libro blanco, huesos que brillan. La repetición constante, una especie de loopeo que no es automatismo: el cóndor (que) nos mira de una sola manera, nosotros de muchas… las sociedades tradicionales (que) se sentaron miles de veces sobre las mismas piedras. Las grietas, las ruinas. La percepción del tiempo modificada:

Nunca pienses que es el Día porque

la Noche mana.

Así como el día se conoce en la noche, no en la mañana.

El día es otra cosa.

Se nos presenta un estado de alucinación permanente, aparecen las visiones random de ornamentos y de muecas, caras gesticulantes, bocas como campo de conocimiento, la risa y, también, su anverso ominoso:

pinté sus labios hace 20 años atrás

con saliva lo hice sonreír.

Pintarle los labios, en la foto

Hacerlo sonreír,

Reír ahora no es presente

Buscando el trance.

Animales gigantes. Todo lo que se alarga. Todo lo que toma forma de montaña. Vertical. Triangular. Todo lo que se atelaraña. Y la alternancia, entre verso y prosa, Día y Noche, el amor y el terror, un deseo y el otro (yo y lo otro), lo de afuera y lo que entra, machoyhembra, entre versificar y no versificar.

en mi mente retumba la willka

enternece mi corazón el achuma

inspecciona el mortero la araña

no tengo deudas

escucho y reparto al mazo

Y el infinito, en la reflexión, en el sentimiento, en la presencia y la proximidad. Ay amigo, que poderoso es el instante, que efímera es la eternidad a tu lado (García). Escribió William Blake: Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito. Y si es cierta la capacidad de ciertas maestras de concedernos algunos saberes, qué bien que este registro, entramado aracnoide con una tradición de literatura psiconáutica en este territorio, haya sido escrito por una mujer.  

Para el agua del desierto hay que tener corazón jugoso y verde…

Siboney, en tu boca

La miel puso su dulzor.

[Ernesto Lecuona]

A diferencia del espacio geométrico de la cartografía, en un paisaje siempre hay alguien que mira desde algún lugar. Pero, entre lugar y sujeto, entre el punto de vista y el cuerpo que viene a habitarlo, hay grados de distancia que la escritura del desierto no deja de explorar. Desde el punto de vista del vacío, nadie ve porque pareciera que en el desierto nada existe que valga la pena de ser mirado; no hay acontecimientos porque nadie da cuenta de ellos o, lo que es muy común, la observación se hace desde una jerarquía; entonces el espacio se convierte en un dispositivo de representación visual o literario generador de ciertos discursos. María García rompe con este pacto colonial. Es ella misma una parte con el todo. No lucha contra el movimiento ni modela el lenguaje en una pasarela larga. Practica un poco de eso que, como le dijera O. Lamborghini a Fogwill, no publicar antes de empezar a escribir y de escribir para aprender a escribir con la boca cerrada. Y al vituperado desierto, lo deja Ser en la dimensión textual; le da (si es que puede dársele) la palabra hasta el punto de que éste destituya a la primera persona del punto de vista, como si no estuviera pasando más que el propio espacio como acontecimiento.

Reyna del ]iempo, ajenjo, hoja que escribe, piedra anima(l)da, alguien/algo que blablhabla, el temblor de una voz que no es la suya, tras el pututu y la piedra reina tercera curandera… El yo lírico muta, se despiela, se deshace en gestos rítmicos, en mixtura entre el pop mundano y lo cósmico*; en una pseudoautobiografía con runa en los cerros y las lagunas o espejos de agua. El ritual es reescribir con letras blancas sobre el libro blanco. Revisitamos, un balance, reseteamos el verbo./ Agraciados somos porque es lo que es, porque acullico y mishiquipamos. Y se pregunta:

¿Soy yo la de los plan

es o el uni

verso?





Leo y pienso en Eisejuaz (1971), la novela de Sara Gallardo donde el protagonista es una subjetividad masculina, un sujeto trágico: un indio que oye voces que vienen de otro lado (del viento, de las nubes, del avión, del río, de su corazón, etc). Un sujeto múltiple que se refiere a sí mismo como Yo, Eizejuaz, Este también, que se nombra a sí mismo como un yo y como otredad. Hay algo del orden de la fe, una vocación mística en el hecho de no entender del todo a ciertas voces, ciertos gestos –la comunicación sin palabras-, pero de obedecerlos lo mismo porque marcan un destino. Ser llevada a donde quiero ir es la mejor forma de ser siendo, escribe García. Y también: Cada ser que se cambia de lugar, el mundo la tierra la mesa la enseñanza cambia lo aprendido(como si las plantas, las rocas, el polvo, todo aquello que no se mueve, al vernos pasar animales y humanos no pudieran percibirnos por un tema de velocidad. Así, otros nos ven a nosotros, tan quietos, ellos mucho más veloces, de otro tamaño, otra organización y nos conocen, como nosotros podemos ahondar en nuestro conocimiento de las plantas y las rocas. Nos conocen, nos cuidan y nos destinan.

No es coaching ontológico, no es chamanismo de Chacras, no son gualichos blancos citadinos debatidos entre el tarot y la terapia de grupo con ribetes cartesianos. No es una impostación de ruralidad.  Apertura del primer cuarto… es un texto literario con una consciencia propia: mística, indisociable del lenguaje que lo conforma. El poemario está centrado en la construcción de esa voz, y en ese sentido se entreteje en sincronía con la tradición de Charles Baudelaire, Ambroce Bierce y Saint Paul Roux. Es el lenguaje, en el estado de la creación o en el silencio que se escucha cuando se escucha a una misma o a las piedras. Apoyado en la experiencia arrojada (hiper-conectada) de una corporalidad, una piel, que en su mala memoria necesita la práctica, el ritual y la performance continua para construir teoría a medida que avanza, se deshace/desase en eterno presente … Una cuestión de filo en los órganos de la percepción y del dolor que eso conlleva. Como dijo el músico Nick Cave a propósito de su disco Ghosteen: Quizás la tristeza sea el reconocimiento de que el mundo es realmente hermoso, que nos cabe dentro de la palma de nuestra mano y que su belleza está disponible para todos, si solo tuviéramos ojos para ver. La poeta -haciendo las veces de hamawt’a– nos entrega su relato como un testimonio subjetivo, personal, barroco, incluso cuestionable, pero honesto y eso, sobre todo en este momento histórico, ya es bastante.

2020

*https://www.idea.me/proyectos/14799/apertura-del-primer-cuarto

Bibliografía

Gallardo, Sara. Eisejuaz. Sudamericana, 1971.

García, María. Apertura del primer cuarto: la naturaleza de las cosas. Mendoza: Anti, 2014.

Michaux, Henri. Conocimiento por los abismos. Bs.As.: Sur, 1972.

Rodríguez, Fermín A. Un desierto para la nación: La escritura del vacío. Bs. AS.: Eterna Cadencia Editora, 2010.

Saint Pol Roux. Ideorrealidades. poemas y papeles dispersos de la Obra Futuro. Bs.As.: Editorial Descierto, 2013.

Podcast # 12: Emily Brontë (traducción de María Eugenia Fernández)

Al igual que amasaba su pan, en esa casa alejada del tumulto, Emily realizaba sus poemas. Nunca pensó que vieran la luz. De hecho, hubiera deseado que nunca sucediese. La naturaleza forma parte de su poesía tanto como formó parte de su existencia. Su sensibilidad, marcada por las sensaciones, y los estímulos de su ecosistema, la convertieron en un ser taciturno, más no frío. Su frialdad la guardaba para las reuniones sociales. Su ardor, para la primavera, el brezo silvestre (su flor preferida) y para los páramos salvajes que la cobijaron.

(Fragmento del Estudio preliminar de Aquel lugar donde el viento murmura: poemas de Emily Brontë, por María Eugenia Fernández.)

Sobre la traductora:

María Eugenia Fernández nació en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, en 1985. Profesora en Letras en la Universidad de Morón. Escritora, editora, correctora y poeta. Autora de los libros de poemas Principio (Ed. Autores de Argentina, 2017), El segundero veloz (2018), Construcción en la noche (Ombligo cuadrado, 2019).

De la poesía

Por Claudio Rosales

 questo e Medea non chiedere

 en lugar de sado-retro y putipunks borrachas
 malagestadas para armar bardo,
 la poeta, hija de la hoguera
 clasemediera argentina,L.S.

 me habló de Baruch Spinoza, de la profesora Haraway,
 de Frantz Fanon, de las asamblearias del 2002.
 me dijo que con el cuento del artista cool
 se comían el abuso y violaban pibas…

 que vírgenes aunque violadas las amó en público,
 la carne impura le reservó anhelos "bathorianos"
 y rivales mentales, más temprano que tarde
 las comparó con las drogas que consumía.
 L.S. entreverada en el limbo del Youtube
 sostenida en un pasado de acontecimientos,
 el recuerdo es de los viejos
 por cosas así.

*

 on the night in the word…
 en la época de Heleno Enólogo
 lo divertido era partir de la base "cualquiera escribe"
 abrazar consejos y puchas de la mamá maestra, irse a
 vivir, por un tiempo, en un motorhome entre Salou y Stiges.
 el silencio era la noche después de la nevada. 
 el horror de los músicos. la imágen de un vasto río. el día
 entre el comienzo y el fin de la mente.
 hoy, al mal gusto, ya superado, de viajar por turismo
 lee novelones de Brown & King. le sójour et ses doubles …
 donde nada de lo inconciente es virtual
 y nada de lo virtual inconciente.

*

 los dos poetas
 escribiste un poema, igual al que yo escribí,
 que ganó el concurso de letra local.
 así fue que me sentí puto o drag, 
 casi menos que un cartonero
 o un negroafricano en la Terminal.
 no escribas para los marxistas,
 los filopopulistas, son traidores me dijiste 
 ese día del asado con los chilenos.
 ahora me pregunto qué haré cuando
 vea atacar por la espalda a una persona
 y vos seas, nada más, que otro poeta estatal.

Inéditos

AQUÍ ME QUEDO PARA SIEMPRE; EN ESTA BOMBA BIOLÓGICA QUE SOY Y QUE TODOS TEMEN

Breve comentario del poemario Trópico Mío, de Mara Rita Villaorrel Oñate *

Por devenori

Una voz lírica me seduce mientras leo Trópico Mío (Mago Editores, 2015).** Me invita a ser parte del  permanente y poderoso nacimiento de sí misma, de su universo híbrido. Una voz donde me recuerda lo vulnerable, azarosa y cambiante que es la existencia misma.

Me rebelo tocando mi cuerpo
siento una gran pena por mí
yo no soy quien yo soy
buscándome otra me encuentro

Los poemas que contiene Trópico Mío me revelan, con su juego de lenguaje y sus estrofas pequeñas -como los momentos cotidianos que une misme vive-, la construcción y destrucción  de un universo hibrido, inestable, frágil, efímero y potente, donde la actitud contemplativa y el auto-reconocimiento son claves para desarticular y articular la subjetividad que posee la voz lirica del poemario. Voz que, en su búsqueda por la autenticidad, desobedece las leyes cósmicas del sistema sexo-genérico establecido que conoce la creadora de este yo –plural- lírico. Sistema que en las sociedades occidentales y occidentalizadas se caracteriza por la heterosexualidad como régimen socio-cultural y que, la autora, a través de la voz poética, intenta tajear con un lenguaje poético, transparente y filoso. Como dice Val Flores: saltó con su lengua afilada a trozar el mundo que le había sido asignado.

XII
a mí se me perdió una joya muy querida
una joya muy valiosa a mí se me cayó
a mí me robaron todo lo que yo tenía

XIII
Siento que alguien está de tras de mí
Siento algo que me está tocando
Siento algo que no me deja salir

XIV
Es mi madre la que está detrás de mí
Soy madre de mi madre
Difícil es parir a mi madre que me pare a mí

XVI
Algunas de mis madres tienen el rostro de mi padre
En mi cuerpo llevo mi padre
En mi cuerpo llevo todo ese peso

Sabe que para encontrarse a ella misma tiene que aceptar a todas las voces que la habitan, a todas las subjetividades deformes que se reflejan en su prisma. Por eso las convoca con  las palabras y las plasmas en el papel: Somos reflejos distorsionados  por el prisma único / Mi joya es el prisma único que nos separa. Una distancia donde se puede reconocer tanto como otra y símil a ellxs, y que conlleva a un permanente proceso de mutación: la piedra cae y rueda torpemente / la piedra se rompe y es polvo / de entre mis piernas cae un huevo

Es una voz que se reconoce como un entre-nos, un yo madre de mí de mi hermana de mi hija de madre, pero que sabe que por efecto del orden establecido se tiene que reconocer  primero como sexo, como un sexo, sus sexos. Por primera vez fijo mi mirada en mis sexos / Me toco y hurgueteo frente al espejo.  Y de ahí se sabe espora: Muchas larvas salen de mi huevo que salió de mi sexo/ Una larva come a la otra quedando solo una / la ultima larva crece rápido y me jura amor. Un amor que la lleva al eterno retorno de su génesis; un eterno renacer bajo su danza espiral: una prometea de su subjetividad plural e inestable pero predispuesta a ofender, a ser.

LXXI
Yo toda  innegable
Yo toda soy verdad
Yo toda soy líquido

LXXX
Veo a otro no un otro yo
Veo a otro sí un otro otro
Atravieso  el tajo para habitar  este mundo

XCIV
Lo único que tengo es voluntad
Valentía  de ofender por existir
Ya no vengo solo a cantar  sino a bailar también 

Al final se percibe con un cuerpo, una voz y con una autenticidad que la lleva a no temer vivir en este mundo: moviéndome copio todo lo que hacen y dicen/ todos son inspiración perfecta / agito mi cuerpo al ritmo de todos / al moverme  y al agitarme me expando /  habito todo así bailando/ soy la tremenda bomba biológica  que todos temen.  

Tan segura en su danza provocativa que se convierte en virus; un virus que invade al temor, que es simplemente temor por desear esa joya silvestre: de ser quien une quiere ser. Y por eso así concluye sentenciando la última estrofa: Ya sé por qué me temen/ Nunca entendí por qué tiene que ser así/ Pero aquí me quedo para siempre.

Tunuyán, 2020.

BIBLIOGRAFÍA

Flores, Val. Deslenguada: desbordes de una proletaria del lenguaje. Neuquén: Ediciones Ají de pollo, 2010.

Han, Byung-Chul. La agonía del Eros. Barcelona: Herder, 2014.

Preciado, Paul  B. Un apartamento en Urano: Crónicas del cruce. Barcelona: Anagrama, 2019.

Wittig, Monique. El pensamiento heterosexual  y otros ensayos.

* Mara Rita Villaorrel Oñate (Santiago, 10 de abril de 1991, 19 de abril de 2016) fue una escritora, profesora y activista LGTB chilena. Mara Rita publicó el 2015 su poemario Trópico mío en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, su alma mater y espacio de exploración durante su proceso de transición. Sobre libro comentó: doy luces de una hablante lírico transgénero, pero traté de no centrarme sólo en eso, sino en muchos aspectos que nos complican a todos en nuestros procesos de formación de identidad. El libro es una experiencia de formación que no es sólo mía.

Estuvo involucrada en la creación y gestión del Preu Trans de la U. de Chile, un preuniversitario popular para acoger estudiantes LGBT y prepararlos para rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Además de trabajar como profesora de Castellano, se dedicó a compartir su conocimiento y experiencia como mujer trans feminista.

También contribuyó en la visibilización de las vivencias trans en Chile, como la discriminación, el acceso a la salud pública, el rechazo de las instituciones laborales y otros factores que limitan el tránsito de las personas trans en este país.

Su experiencia fue reflejada en un capítulo del programa de Televisión Nacional de Chile, Qué pasó con mi curso,  y en el documental En Tránsito.

**https://es.slideshare.net/Piratalibros/trpico-mo-mara-rita

Podcast # 11: María Lucesole

María Lucesole nació en Lobos (Buenos Aires) en 1988. Desde 2006 vive en Capital Federal. Es poeta, profesora de Letras, bibliotecaria, correctora literaria, editora y educadora popular. Codirige la revista de poesía Campotraviesa, que circula en papel desde 2014; y coorganiza el Festival Rural de Poesía de Lobos desde 2016. Publicó la novela corta Irse (Buenos Aires, Campotraviesa, 2011); los libros de poesía:Las plantas verdes de los veranos (Buenos Aires, Tammy Metzler, 2014), El primer color de la noche (Buenos Aires, Nulú bonsai – La fuerza suave, 2015), En todas las cosas la niebla (Paraná, Gigante, 2016), Fui a una manifestación (Invernadero, 2020); y los diarios: Flechas lanzadas desde ninguna parte (Buenos Aires, Lomo, 2017). Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés por Noel Black y publicados en la antología compilada por Alexis Almeida: It’s in the future (Canadá, The Elephants, 2018).
…………………………..
Los cuatro primeros poemas pertenecen a Las plantas verdes de los veranos, Tammy Metzler, 2014. Los otros dos a Flechas lanzadas desde ninguna parte, Lomo, 2017.

Sabrina Barrego: Una trinchera para la buena poesía*

Por Luis Benítez

Hace pocos meses, en Argentina, fue reeditado el poemario Trinchera (Ediciones Culturales de Mendoza, Colección Cactus, provincia de Mendoza, 2019) de la poeta Sabrina Barrego. El volumen se hizo acreedor a una mención especial del Premio Provincial de Poesía Vendimia 2018.

Las cuatro decenas de poemas que componen este poemario, dividido en 3 secciones, exhiben una parejo desarrollo de la sensibilidad de la autora, quien utilizando un discurso aparentemente sencillo se las arregla eficazmente para introducirnos en un universo signado por la autoindagación, por una parte, y paralelamente por la comprensión madura de los nexos que la ligan con la realidad exterior, estableciendo una red de vasos comunicantes donde sus visiones de un campo y el otro se entrelazan y complementan.

Así, Barrego va más allá de lo convincente: la verosimilitud de su propuesta tiene el sabor inequívoco de la genuina experiencia estética, aquella que proviene no del proponerse sentir, sino del empirismo sin obstáculos entre la apreciación sensible y la elaboración posterior –ya en términos poéticos- para dar por resultado textos donde la belleza bien entendida (no como máscara) se revela, casi tan desnuda como es, sin que lo trágico y el pathos de la existencia contemporánea cedan necesariamente sus espacios ante su presencia.

La joven poeta ya conoce los mecanismos escriturales que conducen a la elaboración de una obra sólida y como su colega Denise Levertov, parece apreciar a la poesía como una variedad de la telepatía: “But mind and heart continue / their eager conversation” (Pero la mente y el corazón prosiguen / su charla animada), nos dijo en Broken pact la poeta de Essex, mientras que la de General Alvear, Mendoza, señala a la par: “hoy el lenguaje / me construyó una casa”. Esa calidad telepática, es posibilidad de comunicación alternativa que con tanta felicidad Levertov le atribuyó al género, en Barrego se plasma adecuadamente en imágenes, sensaciones, emociones que contienen ideas y conceptos (esa capacidad que posee el verso honrado) que de manera casi inmediata capturan la atención del lector y, más allá de esa operación primera, invaden la imaginación y nos trasladan a situaciones en apariencia simples, pero que se revelan por el arte de la autora como recipientes de un sentido poderoso. Aquí no podemos hablar de lo unívoco, sino de una polifonía del sentido. La poética de Barrego es develadora de multiplicidades: como en el famoso cuento de Hans Christian Andersen nos muestra al rey desnudo y también las implicancias de esa revelación, ya que actúa en varios planos a la vez. En su poema Las Heras (incluido en este volumen que nos ocupa, págs. 14-15) parece estar hablando del gallinero que tenía su abuelo y efectivamente, también se refiere a eso; pero al octavo verso ya señala Barrego la “anomalía” que conduce al despliegue de otros significados para lo mismo: las aves que alberga dicho gallinero: tenían un corte de tijeras / en las alas / y yo no sabía por qué.”, refiere como al paso, y remata esa sección del poema hábilmente: “las manos de mi abuelo / eran filosas como las de Dios.” Luego sí da remate efectivo al poema, ampliando todavía más el radio que abarca el conjunto: “recuerdo el gallinero / con desesperación: / las palomas, / las gallinas, / juntas como hermanas / en la quinta de mi abuelo.”

Como el poeta argentino Juan Laurentino Ortiz, Sabrina Barrego no elude mostrarnos de qué manera tan íntima la belleza del mundo convive íntimamente con el horror, la precariedad y la injusticia, hora tras hora y en todo lugar y ello no hace más que acrecentar los alcances de su poética. Elegí estos fragmentos de Trinchera como ejemplos de lo antedicho, porque me pareció el modo más práctico y directo de intentar siquiera aludir a algunas de las capacidades de su arte, pero en todo el poemario las imbricaciones –estas y muchas otras más- entre elementos supuestamente opuestos abundan y ninguna será desperdiciada por el ojo atento del lector del género. La superposición de lo entendido como antitético en Barrego no es una mera estrategia literaria, sino otro rasgo de su honestidad intelectual y sensible: es lo que ella ve y eso que ella ve es lo que nos muestra. Trinchera , de Sabrina Barrego, confirma que la poesía argentina está en buenas manos.

*

Benítez, Luis. (27 de febrero de 2020). Sabrina Barrego: una trinchera para la buena poesía. Recuperado de https://hawansuyo.com/2020/02/27/sabrina-barrego-una-trinchera-para-la-buena-poesia-luis-benitez/

Benítez, Luis. (25 de febrero de 2020). Sabrina Barrego: una trinchera para la buena poesía. Recuperado de https://aladecuervo-vocablos.blogspot.com/2020/02/sabrina-barrego-una-trinchera-para-la.html?fbclid=IwAR1iGuxyQ60akz54jj-OzsE5H3RXztxlgRVbP07nHTXvDkhbUdbjpMgGr_U

Benítez, Luis. (1 de marzo de 2020). Sabrina Barrego: una trinchera para la buena poesía. Recuperado de https://www.ral-m.com/revue/spip.php?article17170&fbclid=IwAR3INSYXN54yfejn_nXoaH5KlvkJ2zUYCyPWAqkUy4pVA5XJxV6fhbsiJu0

Podcast # 10: Leo Pedra

Nací en 1976 en Dorrego, Mendoza. Entre el 2000 y el 2008 fui parte de la revista literaria Bichobolita. En el año 2006 publiqué Yogur, pequeña serie de poemas-relatos, en 2008 el libro de poemas Nunca fui tan feliz como cuando era dark y en 2009 el libro de relatos Corderoi, todos a través de Carbónico ediciones. En 2017, publiqué la novela corta Los Techos en la editorial Babeuf.

1. Katy (dedicado a Rosales). Inédito, circa 2008.
2. El vapor de la Pava. Inédito.
3. Del Cano. Inédito.
4. Un Batman de plástico. Publicado en Nunca fui tal feliz como cuando era dark«. Segunda edición. Babeuf, 2019.