de un verano al otoño siguiente

Por Claudio Rosales

I

como pensás que vas a morir

escribís que avanza la nada,

        que asoma la sombra.

sensible como los ojos al zonda

en la contradicción de comer

un escón con gusto a empanada.

es sábado y ya el miércoles pasó

tenés que estarte quieto

y no mover mucho el brazo,

el brazo está con vos.

II

era el fluir de la correntada

en el cauce seco

donde no se tocan

los puntos de las piedras,

en el monumento

ruina infame sostenida

por terrones y raíces

que de un momento a otro

ceden, y cae la historia

en menos tiempo

que lo previsto.

III

a veces lo que imaginás

no entender el ambiente

leer poesía poco frecuentada

y percibir mis poemas

como el contorno paisajista

que me hace ser quien soy

es solo lo que imaginas.

IV

en la severidad del paisaje

una monocromática nube agorea

sobre los espejismos del calor

que parecen derretir el asfalto

mis ideas son coartadas banales

tus sueños premoniciones oportunas

          cambio libros de esoterismo nazi

por libros de hechicería marxista.

V

Arenales tiene ventaja

recuerda el día de mañana

pero no vence

el río no corre

el tiempo no pasa

al Ignacio con su risa

las muchachas le regalan

sus torpezas en la chata.

VI

era el secano una toldería

de plástico negro

donde Macho Nafta

                y Pardo Chetto

sensibles al zonda

perciben la libertad

por cosas así y menos épicas

Orchata subió el Aconcagua

o editorializó contra los planes sociales.

VII

la imaginación de la novela

la imaginante novela

la imagen nihilista occidental

            araña en la pared

              la casa del Duende

               registro borrado.

la novelita de la democracia

la desocupada sin televisor

la rama epifánica en el epitafio

todo se nota.

Inédito, 2021