Runrunes y redes en pandemia

Algunas reflexiones sobre poesía y escucha

Por Valeria Cervero

Retomo algunas líneas que compartí en una red social hace varios meses en torno al vínculo entre poesía y escucha. En esa oportunidad ponía mi atención en las redes de distinto tipo que se fueron multiplicando durante la pandemia, como contrapartida a los egoísmos que también nos rodean, y hacía hincapié en que, más allá de las limitaciones que puedan tener, esas redes constituyen puntos de partida para encontrar nuevas posibilidades.

Entre estas últimas, una que se me presentó un poco antes de la pandemia, pero con la que me involucré mucho más durante 2020, es la del aprendizaje del ZhiNeng ChiKung.[1] Por un lado, porque me ayuda en la búsqueda de un equilibrio corporal-mental (o al revés), pero además porque, como práctica basada en la teoría de la completud HunYuan,[2] encuentro en ella una relación con la poesía como forma de percibir el mundo y de escuchar.

La cuestión de la escucha es algo que me viene convocando desde hace bastante tiempo. Y justamente en los días del posteo que dio pie a este escrito, el poeta Osvaldo Bossi hizo público un texto en el que afirmaba que “la poesía no es autoexpresión”, y hablaba del “oído biónico” del poeta, esa “antena fabulosa que capta todo y de todo se alimenta”.[3] Al leerlo no pude dejar de recordar el poema de Gianni Rodari “Un signore maturo con un orecchio acerbo”, que copio en la traducción de Fabricio Caivano:

Un señor maduro con una oreja verde

Un día, en el expreso Soria-Monterde,
vi subir a un hombre con una oreja verde
.

Ya joven no era, sino maduro parecía.
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.

Le dije: Señor, usted tiene ya cierta edad;
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: Yo ya soy persona vieja.
pues de joven solo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan;
oigo también a los niños cuando cuentan cosas

que a una oreja madura parecían misteriosas…

Así habló el señor de la oreja verde
aquel día, en el expreso Soria-Monterde
.[4]

El poema de Rodari nos lleva a pensar en la escucha que permite descubrir las voces de lo que en general creemos que calla, incluso dentro de nosotrxs mismxs (y con esto, espero que se entienda, no estoy contradiciendo a Bossi en la frase antes citada).

La escucha es un tipo de experiencia en la que estuve involucrada especialmente en los últimos dos años como parte de una construcción colectiva que nos implica a muchxs. Tal vez por eso surge esta inquietud por reflexionar sobre esa práctica y sobre las realidades que puede abrir en sus distintas vías. Y lo primero que me interesa destacar es que la escucha va siempre asociada a un vínculo:[5] con alguien; con algo; con otra parte del universo externo o interno, que en cierta medida son lo mismo. A veces sentimos que ese universo nos aplasta o se vuelve tan oscuro, tan pasto seco, que casi resulta imposible todo, y llegar a decir parece inviable o inútil. Salir de esa realidad puede resultar un trabajo titánico, aunque es posible. Y en esa posibilidad justamente cumplen un rol la escucha y la irrupción de una voz. Claro que no hablo sólo de una terapia, sino de todo lo que movilizamos en el mundo cuando intentamos dar ese salto, en el que la poesía puede ser fundamental.

En una antología sobre poesía y locura que fue elaborada de manera colectiva por integrantes de la Biblioteca Virtual,[6] la poeta Eugenia Simionato, a cargo del prólogo, cita a Ivonne Bordelois: “En nuestra vida, superamos ciertas crisis o pasajes oscuros o muertes, simplemente porque el recuerdo –a veces inconsciente– de algunos grandes poemas nos sostiene”. Y agrega Simionato: “Tomo prestadas estas palabras de la escritora, porque me pareció oportuno resaltar la función que tiene la palabra para sostener el universo de la mente que también sufre derrumbes innombrables. Lo que se desvía, lo que hace surcos, encuentra un hogar en la poesía que jamás podrá padecer el encierro en categorías o etiquetas de salud mental”.[7] De alguna manera se trata de la planta creciendo en el hueco en la pared destinado a guardar un secreto.[8]

Paralelamente a esta idea de la poesía como sostén o como brote (en su forma vital), considero que no hay poema sin voluntad: voluntad de crear una dimensión que no existía con anterioridad y que se funda justamente en ese escuchar otras voces.[9] Zoë Skoulding apunta: “La escucha podría considerarse el reverso del poema, la recepción silenciosa que enmarca la expresión lingüística”, pero la escucha también “se infiltra en el poema, determinando su composición, su forma y la relación con el lector”.[10] Y no existe poema (ni escucha) si no podemos creer. Claro que esto va más allá de estar de acuerdo con, o de qué hagamos después con lo escuchado. Es verdad que a veces toda la voluntad del mundo no alcanza, y también que el sostenernos hoy no nos da garantía de llegar a hacerlo mañana. Pero el mañana puede ser miles de ficciones diferentes, así que elegir el hoy puede permitirnos creer en la versión que queramos. Y cuando digo versión, pienso también en la forma de traducir el mundo, en la “oreja verde” en la que aquel nos susurra todo el tiempo, en la “pequeña voz del mundo” con la que la poesía habla.[11] Las formas que encarnemos para ello serán diferentes para cada unx. Así como las etiquetas otorgadas desde una supuesta “normalidad”, si bien a veces pueden servir para aproximarnos a alguna ayuda, son solo eso: etiquetas. En estos tiempos en los que ha quedado en evidencia que, en muchos sentidos, no hay ninguna buena normalidad a la cuál volver, tal vez sea el momento de reinventar además los caminos (en los) que creamos para poder seguir, escuchar, encontrar una voz.


[1] Las prácticas de ZhiNeng ChiKung que sigo son coordinadas por Valeria Iglesias y tuvieron también su forma virtual y accesible durante el período de aislamiento social. Dejo el enlace al video de una de ellas que puede servir como vía introductoria para quien se interese en saber en qué consisten: https://www.instagram.com/p/CBynl0AA

[2] La teoría de la completud Hunyuan reúne los principios de la vida y del universo desarrollados por el doctor Pang Ming para el aprendizaje del ZhiNeng ChiKung (o ZhiNeng QiGong). Están planteados en su libro Teoría de la completud HunYuan. El fundamento de la ciencia del QiGong.

[3] Enlace al texto completo de Osvaldo Bossi:  https://www.facebook.com/osvaldo.bossi.14/posts/3575165062498487

[4] Poema incluido en Con ojos de niño, de Francesco Tonucci (Barcanova, 1987). El siguiente es el texto del poema de Gianni Rodari en italiano: “Un giorno sul diretto Capranica-Viterbo/ vidi salire un uomo con un orecchio acerbo.// Non era tanto giovane, anzi era maturato/ tutto, tranne l’orecchio, che acerbo era restato./ Cambiai subito posto per essergli vicino/ e potermi studiare il fenomeno per benino.// Signore, gli dissi dunque, lei ha una certa età/ di quell’orecchio verde che cosa se ne fa?/ Rispose gentilmente: –Dica pure che sono vecchio/ di giovane mi è rimasto soltanto quest’orecchio./ È un orecchio bambino, mi serve per capire/ le voci che i grandi non stanno mai a sentire./ Ascolto quel che dicono gli alberi, gli uccelli,/ le nuvole che passano, i sassi, i ruscelli./ Capisco anche i bambini quando dicono cose/che a un orecchio maturo sembrano misteriose.// Così disse il signore con un orecchio acerbo quel/ giorno, sul diretto Capranica-Viterbo”. A continuación, otra versión en español en la voz de Gaia Gordín para Minuto Poeplas, lecturas de poesía para las infancias durante el período de ASPO: https://youtu.be/B0VjIFHgrfs

[5] En el texto “Los cuerpos desterritorializados: un ensayo sobre la escucha”, la poeta galesa Zoë Skoulding se detiene en el libro A la escucha, de Jean-Luc Nancy, y sostiene que dicho autor “enfatiza ‘l’écoute’ como un medio para dirigir la atención hacia el mundo. ‘Escuchar es tendre l’oreille –literalmente, extender la oreja–, expresión que evoca una movilidad particular entre los aparatos sensoriales del pabellón auricular del oído; una intensificación y una preocupación; curiosidad y ansiedad…’” (Festival Internacional de Poesía de Medellín, enero de 2020, en línea: https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/29/Skoulding/).

[6] Grupo de Facebook que fue creado por la poeta Selva Dipasquale en abril de 2020, durante el período de aislamiento social por la pandemia de Covid-19, y que se volvió masivo rápidamente. Poco tiempo después ya era un “colectivo/grupo de personas que trabajan, participan y organizan de manera voluntaria, gratuita y comprometida la generación de todas y las diversas actividades culturales y sociales que se difunden en el espacio”. Su objetivo es “compartir libros de poesía, narrativa, ensayo y arte siempre que se encuentren liberados en Internet o sean de autores contemporáneos que autorizan su circulación en las redes bajo esta modalidad”; también “organiza lecturas en vivo, presentaciones y otras actividades literarias grupales sin fines de lucro” (https://www.facebook.com/groups/196141278615955/about).

[7] La antología lleva como título un verso de Marisa Wagner: Me construyo un girasol. Poesía y locura, obra colectiva de la Biblioteca Virtual, compilación de Daniel Grozo, prólogo de Eugenia Simionato, ilustraciones de Colifato Ilustrado (Damián Scokin). Puede descargarse libremente desde: https://www.facebook.com/groups/223694338736444/permalink/266052651167279/

[8] Vuelvo una y otra vez a la última escena de la película In the mood for love, de Wong Kar-Wai: https://youtu.be/iduIeakdxrs         

[9] Dice Jean-Lu Nancy: “… una ‘voz’: hay que entender con ello lo que suena en una garganta humana sin ser lenguaje, lo que sale de un gaznate animal o de un instrumento cualquiera, e incluso del viento entre las ramas: el murmullo para el que aguzamos el oído, o al que prestamos oídos” (A la escucha, traducción de Horacio Pons, Buenos Aires, Amorrortu, 2007).

[10] Zoë Skoulding, art. cit.

[11] Y podemos agregar, con la que “le poeta es hablade”. Dice Diana Bellessi en una entrevista alrededor de su libro de ensayos La pequeña voz del mundo (Taurus, 2011): “El poeta es hablado. Que el yo es otro es eso: uno es hablado por otros” (“Viva voz”, entrevista a Diana Bellessi por Paula Jiménez España, en suplemento “Las12”, Página/12, 6/1/12, en línea: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-6981-2012-01-06.html)