Narraciones enclaustradas

 Por Agustina Gramajo

La niebla se traslada al vacío de la mente y la cautiva. El futuro es una forma borrosa. No está escrito.

Lecturas de percepciones. Intoxicaciones anudadas o yuxtapuestas con otras formas de narrar la mirada, taquigrafía de sensaciones[1], confluencia necesaria como oxigenación para liberar de intoxicación la sangre.Vomito aire, versó un poeta beat.[2]

Para Silvia Rivera Cusicanqui, reactualizar -la memoria del hacer- consistiría en descolonizar la mirada.[3] Liberar la visualización de las ataduras del lenguaje. Visualizar sin la mediación de ese lenguaje que desplaza a los otros sentidos. Reactualizar la memoria de la experiencia como un todo. Acordarse con el cuerpo y la mente. Habitar de otra forma.  Se trata de trabajar la mirada despercudiéndola de la tentación de dominar lo que mirás.[4]

Pero el cine ha sabido ser otra cosa, el monstruo es dividido y desgarrado, en él se enfrentan la voluntad de poder y la exigencia de libertad, así se presenta desde su origen el cine según Jean-Louis Comolli.[5] El cine es escéptico. Todo cambia y mostrar esto, dice, es la misión política del cine que se opone al punto de vista religioso donde el mundo ya está dado por dios y nadie puede hacer nada. El cine desrealiza el mundo, produce una versión y traducción alterada de este.

El gatillar de la contemplación

Nunca se apaga la luz de ese poste, el brillo de la luz les golpea los ojos a la gente; les apunta sin paredón. El régimen se expande como una bruma se traslada y se fuga en persecuta, se habla sola para entenderse. Camina para atraparse en algún rincón secreto como ese.     

La obviedad es la consecuencia resplandeciendo en el horizonte virtual. La vigilancia instantánea de las masas es la consecuencia hediendo en el horizonte virtual. La producción desaforada de imágenes. La tecnología por la construcción de la imagen del yo como un proyecto social cotidiano.[6]

Lo que W.S. Burroughs llama imagen-cautiverio es la barrera absoluta de imágenes a las que estamos sometidos que va a acabar embotándonos la que forma una niebla permanente en los ojos y ya no permite ver ese bombardeo.[7]

La distribución del capitalismo, la globalización, tejió un entramado: es lo que viene a buscarnos como una flecha. Trama de muerte de la contemplación –fundido largo a rojo-.

Somos bombardeados por imágenes, y en cuanto al desciframiento de las intenciones colonizadoras que trae consigo la imagen, no somos alfabetos. Entonces es muy importante perder la inocencia con respecto a la imagen y saber que detrás hay mecanismos deliberados de control de conciencias, de captura de deseos y de pulsiones del alma, lo cual permite que el sistema de propaganda sea tan eficaz.[8]   

La realidad se autocomenta paródicamente como una imagen de imágenes.[9]

Fracturas múltiples

Rayó el desvelo toda la noche como una sirena en el pensamiento corriendo en la imaginación enérgica una escena; -plano abierto- una golpiza, alguien cae al verde del pasto, al lado el concreto, no se levanta, el agua estanca bajo un puente, el dolor y su música dan a la expresión de la personaje una especie de fortaleza inversa bajo la impasibilidad del cielo aclarado, y su inmovilidad. Ponerse de pie es un paso, erguirse es otro paso. Avanzar es ser golpeada. En un año con trece lunas (1978), de Rainer Werner Fassbinder, sigue el recorrido de una alemana transexual en los días de su paseo de regreso al hombre que la rechazó. Vuelve como una peregrina, fantasmagoría de los años de ansiedad que le royeron los huesos del cuerpo más fuerte que el frío. En los días de un año con trece lunas nuevas.

La historia de la tragedia de un ex matarife pareció ser parte de los cabos sueltos en la vida de Fassbinder, vertido y desdoblado fantasma del director. Volcado en una película que corre como un tren por la cabeza, en el día, en la noche por los vértices, hipótesis como vías se cruzan.

El dolor se extiende en todas partes, el amor nos iguala, nos diferencia. Las miserias íntimas -atraviesan la precariedad moral de la tierra-. Las expresiones comunes, la posibilidad para vencer la angustia y lo que oprime. En un año con trece lunas es una película que Fassbinder filma con urgencia a modo de reparación. Poniendo desde la primera escena al espectador en la perspectiva o en el margen de la posibilidad de que la historia terminará violentamente.  

-A ella le dieron la espalda, pero su voz está grabada, y es el fantasma de su cuerpo, su tono disfórico relata la excitación efímera de un camino que la llevó y la resonancia de sus palabras son la confluencia de ese proceso en el que fue corrida, desaprobada, odiada, abandonada terminalmente.

Como en La mujer insecto (1963), de Shohei Imamura, lxs personajes de las películas de Fassbinder  parecen no tener tierra en el mundo del dolor, o nido, o madriguera, o guarida. No refugiadxs, irrescatables, van errando libremente (Nietzsche). Hablan desde esa fisura del tiempo como una piedra rota.[10]

Las ideas de Fassbinder desbordan en cada trama, imaginación rabia creciendo la película y contrariando su gestación en la oscuridad de un vientre. Diferencian el margen del lenguaje que lo abisma deconstrucción-destrucción. La furia acumulada, la imaginación furiosa recorriendo el estriado cañón de una pistola fría. En guiones malditos, hacer cine es escribir sobre un papel que arde (Pasolini).   

En este elemento nuevo del discurso que es el cine, decía Fassbinder, no se debe buscar la revolución.[11] No, claro que, en la pantalla, si nos damos cuenta de la necesidad de cambiar nuestra realidad humana, es por ciertos mecanismos de forma develados. Apuntando a descubrir nuevas fuerzas. Fassbinder trata, apuntando contra sí mismo, contra la correspondencia entre la estructura burguesa que lo forma en su historia. Contra esa tiranía.

La libertad es tan violenta como el crimen (J-L Godard)

El cine no es solamente una experiencia lingüística sino también, en tanto que búsqueda lingüística, una experiencia filosófica, escribió Pier Paolo Pasolini en Poeta de las cenizas:

hay que decir más fuerte que nunca el desprecio

contra la burguesía, gritar contra su vulgaridad,

escupir sobre la irrealidad que ella eligió como única realidad

no ceder con un acto o una palabra

en el odio total contra ellas, sus policías,

sus magistraturas, sus televisiones y sus diarios. [12]

Hay un sentido de realidad que el creador debe extraer, decía Fassbinder. El problema reside en que siempre hay una clase que quiere educar a la otra. Hay esta relación de educación amo-esclavo casi fascista. La forma de educación sólo conduce a la ausencia de comunicación. Una comunicación real sería revolucionaria.[13]

Lo que tiene efecto de largo alcance, lo que emerge del submundo ocultado porque agita, lo borrascoso reflota, supera el golpe extraído del paisaje, lejos la abundancia, el bienestar que la superficie del charco oculta para lxs de las profundidades que martillando como el corazón la piel hablan con sus gritos, escupiendo, miran tenazmente su resonancia en los ojos que tiemblan ante un fantasma que regresa.    

Fotograma de The Insect Woman (1963) de Shohei Imamura.


[1] Taquigrafía de sensaciones es una idea esbozada por Francis Bacon en el documental “The South Bank Show”. 55 min. Español | Dir. David Hinton (1985) (https://www.youtube.com/watch?v=Z1nrFrtL0yo)

[2] Ginsberg, Allen. “Madurez”. Poesía beat. 1ed. CABA: Ediciones Colihue, 2004.

[3] Rivera Cusicanqui, Silvia. Sociología de la imagen: Miradas ch´ixi desde la historia andina. 1ed.CABA: Tinta limón, 2015.

[4] ibíd.

[5] Comolli, Jean-Louis. Cine contra espectáculo Seguido de Técnica e Ideología. Bs. As.: Ediciones Manantial, 2010.

[6] Appadurai, Arjun. La modernidad desbordada: Dimensiones culturales de la globalización. Argentina: Ediciones Trilce, 2001.  

[7] Burroughs, William S. La Tarea: Conversaciones con Daniel Oldier.1ed Argentina: Ed. El cuenco de plata, 2014.

[8] Rivera Cusicanqui, op. cit.

[9] Richard, Nelly. Fracturas de la memoria: Arte y pensamiento crítico. 1° Ed. Bs.As.: Siglo XXI editores, 2007.

[10] Rivera Cusicanqui, op. cit.

[11] Torres, Augusto M. R.W. Fassbinder. En: Colección: directores de cine. N°13. Madrid: Ediciones JC, 1983.

[12] Pasolini, Pier Paolo. Poeta de las cenizas. Buenos Aires: INTERZONA, 2015.

[13] Torres, op. cit.